La mora es el retraso jurídicamente relevante en el cumplimiento de las obligaciones y está recogida en el art. 1100 CC. Antes de que haya mora puede haber un mero retraso sin importantes consecuencias.

Tradicionalmente se entendía como el primer requisito para la constitución de la mora que la obligación fuera positiva, pues el art. 1100 dice: "Los obligados a entregar o a hacer una cosa", lo que llevaría aparejado que las obligaciones negativas se incumplirían definitivamente. Sin embargo, ante un incumplimiento de una obligación negativa, al acreedor puede seguir interesándole el cumplimiento y entender que se está retrasando en el cumplimiento el deudor. Es más, el deshacer una obligación negativa, que es la primera consecuencia del incumplimiento, es en sí mismo una obligación positiva. En segundo lugar la obligación ha de ser exigible y no sometida a término, condición suspensiva... En el caso de deudas pecuniarias, han de ser líquidas, aunque también es posible la mora si la deuda es ilíquida porque el deudor debe rendir cuentas y lo retrasa, en cuyo caso habrá mora en la obligación de rendición de cuentas.

Uno de los requisitos más importantes para que exista mora es que el cumplimiento siga interesando al acreedor, desde un punto de vista objetivo. En los casos de término esencial no existe mora, porque al no interesar al acreedor el cumplimiento tardío hay un incumplimiento definitivo. Sería el clásico ejemplo del vestido de novia que pasado el día de la boda ya no interesa a la acreedora.

El retraso debe ser imputable al deudor y no lo será si existe caso fortuito o fuerza mayor. Por último, como regla general, es necesaria la interpelación del acreedor. Se trata de una declaración jurídica unilateral recepticia que comienza a desplegar efectos desde que es recibida por el deudor. Se puede realizar de cualquier forma aunque lo aconsejable es que quede constancia.

Junto a la mora con intimación se encuentra la mora automática o mora ex re, que no la necesita. Hay mora automática cuando la obligación o la ley así lo declaran expresamente, como ocurre en los arts. 62 y 63 CCO. También hay mora automática, cuando de su naturaleza o circunstancias resulte que la designación de la época en que había de entregarse cosa o hacerse el servicio, fue motivo determinante para establecer la obligación. Se trata de un supuesto fronterizo, pues si la época fue de verdad motivo determinante quizás nos encontremos ante un término esencial y por otro lado no siempre que se designa una época, parece ser determinante para el Código Civil.

En las obligaciones recíprocas las moras se compensan, de tal manera que uno no está en mora si el otro no cumple o no se aviene a cumplir lo que le incumbe y para que uno esté en mora el otro debe cumplir.

Botas Tac Sandalias Alto Mujer Estilete Los principales efectos de la mora son: desde entonces se debe responsabilidad civil contractual (art. 1101 CC), si la obligación es pecuniaria se devengan los intereses moratorios (art. 1108 CC) y el deudor corre con los casos fortuitos (arts. 1096 y 1182 CC) produciéndose la perpetuatio obligationis.